Cuando alguien compara dos cotizaciones de gigantografía y ve una diferencia grande, casi nunca es por el precio de la impresión. Es por lo que rodea a la impresión.
La instalación pesa más que la impresión
Imprimir es lo predecible. Lo que mueve el presupuesto es cómo se llega hasta donde va instalada: altura, andamios, grúa, trabajo nocturno o cierre parcial de un área. Una misma pieza puede costar el doble según en qué piso vaya.
La estructura
Una lona necesita de qué agarrarse. Si hay bastidor o estructura metálica que fabricar, eso es fabricación aparte y suele ser una parte importante del total.
La urgencia
Producir en plazo normal y producir para mañana no cuestan lo mismo: implica reordenar la cola del taller y turnos adicionales. Cuando se puede planificar con anticipación, ese sobrecosto desaparece.
El material según la exposición
Una pieza que va a estar seis meses al sol necesita laminado y tintas adecuadas. Ahorrar ahí sale caro: la gráfica se destiñe y hay que reponerla antes de tiempo.
Los permisos
En publicidad exterior algunos formatos requieren autorización municipal. No es un costo de producción, pero es parte del proyecto y conviene contemplarlo desde el inicio.
Cómo pedir una cotización comparable
Para que dos cotizaciones se puedan comparar de verdad, tienen que decir material, medida real, si incluye estructura, si incluye instalación y a qué altura. Sin esos cinco datos, el precio más bajo puede ser el más caro.