Una implementación se atrasa casi siempre por lo mismo, y rara vez es por la producción. Estos son los cinco que vemos con más frecuencia.
1. Medir sobre plano y no en obra
El plano dice una cosa y la obra terminada dice otra. Una diferencia de dos centímetros en un frente obliga a rehacer la pieza. Conviene tomar medidas en sitio antes de mandar a producir, aunque eso retrase un día el arranque.
2. Dejar los permisos para el final
Los centros comerciales tienen sus propias reglas de horario de trabajo, accesos y requisitos para trabajo en altura. Si el permiso no está, la cuadrilla llega y no puede entrar. Ese día se pierde igual.
3. No prever la instalación eléctrica
Letreros iluminados y cajas de luz necesitan un punto eléctrico donde va la pieza. Si no se coordinó con el eléctrico de la obra, el letrero queda colgado y apagado esperando.
4. Aprobar el arte sin ver la medida real
Un logo que se ve bien en una presentación puede quedar ilegible en el frente real, o al revés, tapar toda la vitrina. Conviene revisar el arte ya montado sobre la medida final antes de producir.
5. Pedir todo junto a última hora
Señalética, gráfica, mobiliario y letrero exterior tienen tiempos distintos: el corte y la fabricación no se resuelven en el mismo plazo que una impresión. Escalonar los pedidos según su tiempo real evita que todo dependa de la pieza más lenta.
Si estás planificando una apertura, mándanos el plano y las fechas y te decimos qué conviene producir primero.